El Paleolítico se caracteriza, a grandes rasgos, por la utilización de instrumentos gruesos, pesados, difíciles de manejar, mal trabajados en su mayoría. El hombre del Paleolítico era
nómada, es decir, se establecía en un lugar y se quedaba en él hasta agotar los recursos naturales. No tenían plena capacidad constructora.
Tradicionalmente el Paleolítico se divide en tres
períodos, el
Paleolítico Inferior (hasta hace 200.000 años), el
Paleolítico Medio (hasta hace 35.000 años) y el
Paleolítico Superior (hasta alrededor de 10.000 a.C); a él se le añade un período terminal llamado
Epipaleolítico (la etapa siguiente al
Epipaleolítico y anterior al
Neolítico es el
Mesolítico).
Neolitico
El
Neolítico (Nueva Edad de Piedra) —por contraposición al
Paleolítico (Antigua Edad de Piedra)— es uno de los periodos en que se considera dividida la
Edad de Piedra. El término fue acuñado por
John Lubbock en su obra de
1865 que lleva por título
Prehistoric Times.
Proviene del
griego νέος,
néos: ‘nuevo’; λίθος,
líthos: ‘piedra’. Inicialmente se le dio este nombre en razón de los hallazgos de herramientas de piedra pulimentada que parecían acompañar al desarrollo y expansión de la agricultura. Hoy en día se define el Neolítico precisamente en razón del conocimiento y uso de la
agricultura o de la
ganadería. Normalmente, pero no necesariamente, va acompañado por el trabajo de la
alfarería.
Civilizacion minoica
La
civilización minoica es una cultura pre-helénica de la
edad del cobre y del
bronce, desarrollada en la isla de
Creta entre los años
3000 y
1400 a. C. Su nombre es producto de que su descubridor, el británico Sir
Arthur Evans relacionara el palacio de
Cnosos, el más representativo de la cultura, con el palacio del rey
Minos y la leyenda del
Minotauro.
[1] Will Durant se refirió a este periodo como «el primer eslabón en la cadena europea»
[2]
No tenemos noticia de con qué
gentilicio se denominaban los minoicos a sí mismos. Se ha afirmado que el nombre de lugar
egipcio 'Keftiu' (
*Káftiu kftiw) y el
semítico 'Kaftor' o '
Caphtor' y 'Kaptara' que se encuentran en los archivos de
Mari se refieren a la isla de Creta; «sin embargo, algunos hechos conocidos sobre Caphtor/Keftiu pueden ser identificados con Creta sólo con mucha dificultad», observa John Strange.
[3] En la
Odisea, compuesta varios cientos de años después de la destrucción de la civilización minoica,
Homero llama a los nativos de Creta
eteocretenses (verdaderos cretenses), quienes tal vez podrían ser los descendientes de los minoicos.
Polis griega
Polis (
griego: πόλις,
romanización:
Pólis) era la denominación dada a las
ciudades estado de la
antigua Grecia, surgidas desde la
Edad Oscura hasta la dominación
romana.
Polis se denominaba a la
ciudad y al territorio que ella reclamaba para sí. Tenían un gran nivel de
autocracia, si bien no del todo, lo que les garantizaba libertad, autonomía política y económica. No existía oposición entre lo
urbano y lo
rural, ni existían relaciones de dependencia; muchos residentes urbanos vivían de las rentas del campo, al igual que la gran mayoría de los aristócratas.
El centro político-administrativo-social de la polis era la
Acrópolis, donde se encontraba el templo, la
Gerusía, el ágora y los edificios civiles. El
ágora era la plaza pública y mercado permanente. Rodeaba a la ciudad un anillo rural, donde se cultivaba lo necesario para la supervivencia de la polis.
El tamaño de la polis era variado pero generalmente son de poca extensión. Como extremos se podían encontrar a Atenas con 2600
km², y en isla de
Ceos de 173 km² había 4 polis.
La vida cotidiana en la antigua atrenas
El griego antiguo era madrugador: se levantaba normalmente al rayar el alba y hacía unos ligeros ejercicios gimnásticos. Después de lavarse con agua del pozo de la casa, el ateniense tomaba un desayuno (acratismos), que solía consistir en algunos trozos de pan de cebada o de harina humedecidos en un poco de vino puro. También podía hacer una comida más abundante añadiendo unas aceitunas o higos.
Por lo general, cualquier clase de reunión, las de la Asamblea, de los tribunales, las fiestas religiosas y la jornada de trabajo empezaban cuando salía el sol.
La vida cotidiana del ciudadano ateniense está dominada por la atención que requieren los asuntos del Estado, al menos en principio, pues es evidente que los campesinos del Ática no podían dejar continuamente a sus mujeres y el trabajo del campo, pues hay que tener en cuenta que las sesiones de la Asamblea en ocasiones duraban todo el día, y se celebraban al menos cuatro veces al mes. El ateniense de la ciudad no solamente participaba en estas frecuentes asambleas, sino que también podía ser nombrado durante un año magistrado o juez, y en ese caso los asuntos públicos acaparaban la mayor parte de su tiempo.